La “amenaza” primordial del jugador con el balón es tirar. Sus otras dos alternativas, pasar o botar, son, en principio, claramente secundarias, así que, el atacante con balón debe, normalmente, transmitir siempre a la defensa el peligro inminente de que pueda tirar. Esto es así, sin duda, porque gracias a él se puede conseguir el objetivo final de todo el juego: anotar canasta.
Pero claro, hay que tener en cuenta que, dependiendo de las circunstancias del juego, el jugador con el balón puede encontrarse en muy diferentes situaciones en relación con su posibilidad de tirar. Es lo que denominamos aquí la “situación de tiro” del atacante en cada momento.
Es decir, el jugador puede encontrarse en un momento en que, por la distancia a canasta y/o por la proximidad del su defensor no debe tirar a canasta. En ese caso el jugador puede optar por pasar el balón o por trabajar individualmente para mejorar su situación de tiro (bien mediante las fintas, las salidas, los cambios de dirección,…).
Una vez que el atacante consiga crear una buena ocasión de tiro, él es el responsable de asumir la responsabilidad de efectuarlo. Sus prioridades prácticamente se reducen a una:
Tirar.
Una vez en el sitio y en el momento adecuado, el jugador que asume la responsabilidad de ejecutar el tiro debe cumplir ciertas condiciones para responder adecuadamente a esa responsabilidad: se le exige al jugador que al hacerlo, realice un “buen tiro”. Al definir un “buen tiro” se consideran también diferentes condiciones:
– La recepción y el agarre del balón han de ser buenos (al que el balón “se le escapa” no se le puede pedir un buen tiro, luego, normalmente, no se puede hacer un buen tiro inmediatamente después de un mal pase)
– El tirador ha de partir de una adecuada situación de equilibrio (si “se está cayendo” no puede hacer un buen tiro)
– Especialmente en equipos de formación, se puede exigir al tirador que ejecute el tiro escogiendo el tipo de tiro apropiado en cada caso y ejecutándolo con la mecánica adecuada (como por ejemplo, tirar al tablero si está bajo aro, utilizar la mano adecuada en una entrada…)
– las condiciones físicas y técnicas del jugador
– tiempo restante de la posesión o del partido y resultado,
– que la distancia a la canasta sea la correcta según sus características,
– la posición del defensor para tener el suficiente tiempo de tiro,
– que exista la posibilidad de coger el rebote.
En resumen, el entrenador puede dar las pistas para establecer “quién”, “cuándo” y “desde dónde” puede tirar y el jugador debe interpretar si está en disposición de tirar, si ha obtenido la ventaja (“ganado el momento”) a su defensor y cómo debe ejecutar el tiro.
1. Tipos de tiros (desde el punto de vista táctico).
Una vez que el jugador ha analizado la situación y ha llegado a la conclusión de que la mejor opción es realizar un tiro, por último, lo que le queda es decidir qué tipo de tiro realizar. Esto va a venir determinado fundamentalmente por la distancia a la canasta que se encuentre y por la distancia del defensor. En general podemos decir que:
1. Jugador próximo a la canasta
Sin un defensor cercano, deberá buscar o bien tiros en bandeja o tiros apoyándose en el tablero para obtener un tiro con alto porcentaje de acierto. Pero si el defensor está cerca, deberá utilizar fundamentalmente tiros a una mano, como el gancho, mientras que con el otro brazo tratará de proteger su lanzamiento. En cualquier caso, en esta situación, siempre deberá tirar con la mano más alejada de su defensor.
2. Jugador lejos del aro.
En general, en esta situación, el jugador siempre debe optar por realizar un lanzamiento en suspensión. Evidentemente, en esta situación, deberá utilizar siempre aquella mano dominante.

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